«LA GRUTA DE LOURDES» EN VARSOVIA. Por Sofía Casanova Lutoslawski

La Gruta de Lourdes, de José Garnelo y Alda; concebida para la Exposición Nacional de Bellas Artes de 1897, se expuso en Paris en 1898 y visitó Varsovia durante la primavera de 1899.

La Gruta de Lourdes, 1897. Óleo sobre lienzo, 300 x 400 cm. Propiedad del Museo del Prado

De la mano de Sofía Casanova Lutoslawski, nuestra genial novelista, poetisa, periodista y corresponsal de guerra, conocemos algunas impresiones, sobre la premiada obra de Garnelo, en este extracto de uno de sus artículos para Revista Contemporánea.

La vida de Sofía es tan compleja e intrigante que todo en ella llama la atención e interesa, pero una de sus labores más importantes, y menos apreciada, es la periodística. El hecho de ser la primera corresponsal permanente de un periódico español (ABC), siendo mujer, ya es importantísimo; pero no es solo eso, desempeñó su labor de una manera tan inteligente, tan reflexiva y tan crítica que merecería estar en un puesto de reconocimiento muy diferente.

Tras su matrimonio con el filósofo y diplomático polaco, Wincenty Lutosławski, la pareja residía en Drozdowo, localidad polaca por aquel tiempo perteneciente a Rusia, aunque cercana a Varsovia. Sofía nos narra en una breve reseña, como espectadora, las buenas críticas sobre la obra en los comentarios de algunos asistentes a la Exposición de Pinturas de Kriwulski.

Sirvan estas líneas de modesto homenaje del Museo Garnelo a esta ilustre personalidad que, con su ejemplo y trabajo, defendió la cultura, las libertades, los derechos de la mujer y de todos aquellos por su condición desfavorecidos.

«Me dirigí á la Exposición de pinturas de Kriwulski. A la puerta en un gran cartel se anunciaba que estaba expuesto al público el lienzo «Lourdes», del pintor español Garnelo, uno de los maestros del arte contemporáneo.

Subí de prisa, crucé varios saloncillos pésimamente decorados, y me hallé ante la prodigiosa gruta copiada por nuestro artista.

Muchas personas contemplaban el lienzo y lo comentaban. Entre ellas un señor de edad decía á dos jóvenes que le oían atentamente:

¿Lo ven ustedes? Todavía los que mejor interpretan el sentimiento religioso individual y colectivo son los pintores españoles.

Y son grandes no solamente por el rico colorido y la maestría de la ejecución, sino porque están más influenciados por las tradiciones de su casa que por las novísimas teorías que esterilizan tantas inteligencias juveniles. Miren ustedes ese cuadro y compárenlo con esos dos de enfrente—»

Sofía Casanova Lutoslawski, para “Revista Contemporánea”. Varsovia, 30 de mayo de 1899

HOMENAJE A LAS REPÚBLICAS AMERICANAS Y AL «GENIO DE LA RAZA». Presentación de la «Obra invitada»

Ayer, 26 de octubre, Miguel Carlos Clementson Lope, director de la Escuela de Arte «Mateo Inurria», Académico de la R. A. de Bellas Artes de Córdoba y autoridad en la figura de José Garnelo y Alda, pronunció en el Museo Garnelo la conferencia de presentación de la «Obra invitada», Homenaje a las Repúblicas Americanas y al «Genio de la Raza».

El acto, presidido por el alcalde de Montilla, Rafael Llamas, contó con una importante asistencia que también tuvo el gusto de atender a la conferencia, La creación de la Guardia Civil en el reinado de Isabel II como nuevo modelo de seguridad pública, ofrecida por don Jesús Narciso Núñez Calvo, Coronel Jefe de la Guardia Civil de Cádiz.

Se cumple así el objetivo de Amigos del Museo Garnelo; las exposiciones de «obras invitadas» pueden ser un excelente pretexto para una «reflexión» cultural, artística o no, que eleve la obra de Garnelo a otra dimensión y que la interrelacione espacial y temporalmente con el complejo mundo que vivió el artista o con nuestras instituciones contemporáneas. En esta ocasión, la muestra es continuadora de la fiesta de «La Hispanidad», celebrada el 12 de octubre, día de la Virgen del Pilar, patrona de la Guardia Civil.

Homenaje a las Repúblicas Americanas y al “Genio de la Raza” es un magnífico lienzo, de 185×204 cm, propiedad de María Joaquina Alda Garnelo, sobrinanieta del pintor. Se expone orlada por un marco dorado que Garnelo imaginó para ella, tallado en el mismo puede leerse, “EL GENIO DE LA RAZA HISPÁNICA”, en la parte superior, y en la inferior «SVB SOLE SVB UMBRA VIRENS» (florece tanto al sol como a la sombra).

El destino con el que Garnelo concibe esta composición es incierto, es muy probable que la obra que presentamos fuese el preparatorio de un mural, que bien pudiera ubicarse en un pabellón de la Exposición Iberoamericana de Sevilla, de 1929. También es posible que, inacabada años antes, Garnelo la retocase para la exposición del Círculo de Bellas Artes, en 1934. Cargada de simbolismo y alegorías, la obra encierra un culto mensaje de la paleta garneliana, que Miguel Carlos Clementson interpretó en su magistral presentación en el Museo Garnelo.

“… Los romanos creían que un genio ayudaba a los hombres a lo largo de sus vidas, siendo éste una especie de ángel guardián que velaba por los intereses del protegido, cuidando de su salud y velando por su fertilidad. Tenía forma de figura alada o de hombre que portaba el cuerno de la abundancia —en la representación de Garnelo transmutado en bajel—…”

Clementson nos describe minuciosamente cada uno de los elementos simbólicos; nos habla de la nave Santa María que abraza el “Genio”, que en su vela mayor porta la imagen de la Virgen María; del ancla como representativo de la firmeza, solidez, tranquilidad y fidelidad, como la salvaguarda del marino y de las cadenas como elemento de unión entre pueblos, entre naciones, representación de toda común acción.

El cetro y la corona resplandecen como elementos de poder sobre un ornado cojín, símbolos de mando y solemnidad venida de lo divino. Sobre el pedestal que sustenta estos elementos se despliega el estandarte distintivo del Emperador Carlos V, con el águila bicéfala.

Alude Garnelo a la fundamentación religiosa y jurídica, plasmada mediante libros sobre los que se dispone un sable como personificación del ejército, garante de la permanencia de la institución de gobierno constituida e instaurada, y veladora del ordinario cumplimiento de las leyes concertadas.

Sobre un arcón cubierto con cueros, se asienta un suntuoso tintero de loza, de planta octogonal, en el que figuran depositadas distintas plumas de escritura, una alusión directa al complejo protocolo organizativo y administrativo que hubo de desplegarse en los territorios vírgenes del Nuevo Mundo. Lo que se deposita en el arcón constituye el tesoro de la tradición.

La presencia del globo terráqueo viene a significar la referencia mundial de la hispanidad, su vocación de universalidad. Un yelmo característico de la época imperial se dispone junto a un arcabuz, como directa alusión al papel desempeñado por el ejército español a lo largo de la historia en la defensa de estos amplios territorios, como reconocimiento a la sangre derramada por parte de los hijos de la patria.

En el fondo de la composición se han dispuesto una multitud de figuras femeninas, inquietas y orgullosas portadoras de sus respectivas banderas, que representan los distintos estados constituidos al paso del tiempo en lo que fue aquel imperio español. El gorro frigio que cubre las cabezas de las damas, supone un guiño del pintor a la propia República española, ahora tocaba congratularse con quienes aún eran caballo ganador en 1934, fecha en que se pintó esta obra. Cabe citar entre el grupo de féminas representadas, las que corresponden a las culturas aborígenes precolombinas, que figuran ataviadas con una indumentaria propia y diferenciada, ocupándose de aportar los frutos de la tierra, tal y como en los relieves romanos solía introducirse mediante la disposición de cuernos de abundancia, guirnaldas y festones.

Todo este agitado tropel femenino se dispone sobre una plataforma a la que se accede mediante unos escalones, que alegorizan una progresión hacia el conocimiento a través de las aguas representadas en la base de la composición.

Díptico de la obra

Los Amigos del Museo Garnelo agradecen a doña María Joaquina Alda Garnelo el depósito temporal de la obra y a don Miguel Carlos Clementson Lope su presentación en el Museo Garnelo, el veintiséis de octubre de 2022

HOMENAJE A LAS REPÚBLICAS AMERICANAS Y AL «GENIO DE LA RAZA». Nueva Obra Invitada en el Museo Garnelo

«Obra Invitada» es una actividad que promueve la asociación Amigos del Museo Garnelo para dar a conocer obras de arte que, pertenecientes a colecciones particulares o a otras pinacotecas, no son de fácil acceso, pero sí importantes para completar la visión y el conocimiento que tenemos de José Garnelo y Alda.

La Hispanidad es un tema recurrente en la obra de Garnelo, hemos de recordar que «Primeros homenajes del Nuevo Mundo a Colón», propiedad del Museo Naval, fue Medalla de Oro en la Exposición Internacional de Chicago de 1893, La Colombina.

Era habitual, en la pintura académica de los años veinte, la representación de escenas históricas de un pasado glorioso y, al final de la década, el espíritu de la Exposición Iberoamericana de Sevilla, de 1929, consiguió que muchos artistas hicieran suyo el homenaje a los pueblos de Iberoamérica. Quizás fuese decisiva la formación que articuló la Academia de Bellas Artes de San Fernando, a la que pertenecía Garnelo, que hizo comunes los temas de historia, junto a los de religión y mitología, en las pruebas que se realizaban de pintura. A través de ellos se reforzaba el sentimiento patriótico entre los jóvenes artistas y, como resultado, se exponían de forma pública valores y rasgos esenciales de la Patria, como había sucedido anteriormente con la academia francesa, que acudió a ellos para honrar la figura de Luis XIV.

El próximo 26 de octubre, a las 19:30h, se mostrará al público en el Museo Garnelo este gran óleo sobre lienzo de 185×204 cm,  propiedad de María Joaquina Alda Garnelo, sobrinanieta del pintor. 

Es muy probable que la obra que presentamos fuese el preparatorio de un mural; expondremos también otra, de pequeño formato, que representa el busto del «Genio» y que apoya esta hipótesis. La de los veinte fue una década en la que Garnelo se había convertido en un referente en la decoración mural, con obras como la restauración de la cúpula de San Francisco el Grande y la bóveda de la antesala del despacho del Presidente del Tribunal Supremo, ambas en Madrid. El destino con el que Garnelo concibe esta composición es incierto, pero bien pudiera ser un pabellón de la Exposición Iberoamericana. También es posible que, inacabada años antes, Garnelo la terminase para la exposición del Círculo de Bellas Artes, en 1934. Probablemente ésta sea una de las últimas obras de gran formato que pinta Garnelo, solo expuesta en la citada muestra monográfica y en la sala Grifé & Escoda, en 1964. Cargada de simbolismo y alegorías, encierra un culto mensaje de la paleta garneliana que nos interpretará Miguel Carlos Clementson.

El acto estará presentado por Juan Carretero Lucena, Coronel Jefe de la Guardia Civil de Córdoba. La «Obra Invitada» será introducida por Miguel Carlos Clementson, miembro de la Real Academia de Córdoba y Director de la Escuela de Arte Mateo Inurria. Clementson, especialista en iconología, icnografía y gran estudioso de la figura de Garnelo, será quien contextualizará y describirá esta obra que representa el «Espíritu del Pueblo Americano”.

En la segunda parte de dicho acto tendrá lugar la conferencia “La creación de la Guardia Civil en el reinado de Isabel II como nuevo modelo de seguridad pública”, por Jesús Narciso Núñez, Coronel Jefe de la Guardia Civil de Cádiz, doctor en Historia y miembro de la Real Academia Hispanoamericana de Ciencias Artes y Letras.

Cartel del acto de presentación

 

 

 

«EL LEGADO DE GARNELO EN LA PARROQUIA DE SANTIAGO, LA OBRA EN SU CONTEXTO» Visita guiada

El próximo viernes, 23 de septiembre, a las 20 horas, tendrá lugar en la Parroquia de Santiago de Montilla una visita guiada para conocer en profundidad El Apostolado y El Milagro en el barrio de las Tenerías, de José Garnelo. Rafael Portero de la Torre, conservador-restaurador de bienes culturales y presidente de Amigos del Museo Garnelo, nos mostrará los atributos iconográficos y pictóricos que hacen única a esta producción garneliana. La visita nos deparará alguna sorpresa, en cuanto a la muestra de algunos documentos del Archivo Parroquial, hasta ahora inéditos, y de los estandartes pintados por Garnelo, la Virgen del Rosario y la Virgen de la Rosa.

En los doce apóstoles encontramos resumidas las esencias del arte de Garnelo, con las que se suma a la rica tradición hispana de pintores que han tenido al grupo de los seguidores de Jesús como encargo importante de su carrera artística. El autor ha demostrado un profundo conocimiento de la psicología humana en el carácter único e individual, junto a la unción religiosa, con que ha dotado a cada uno de los componentes del colegio apostólico. Diversos temperamentos, estados de ánimo y estudios del natural, posiblemente de sus vecinos y amigos montillanos, se unen en esta serie, alcanzando una de las cotas más expresivas de su producción.

JOSÉ GARNELO, UN ADELANTADO EN EL MICROMECENAZGO PARA EL MUSEO DEL PRADO

Hace muy poco, en 2018, tuvo lugar en el Museo del Prado una exitosa campaña de micromecenazgo, el resultado fue la compra de un fantástico cuadro de Simon Vouet, “Retrato de niña con paloma”, la vía de adquisición resultaba para muchos novedosa, la prensa hacía extenso eco del logro y aplaudía esta nueva forma de hacer las cosas.

El hecho de que las actuales tecnologías faciliten muchas empresas no quiere decir que estas se apoyen en nuevos conceptos o sensibilidades, todo forma parte del cierto adanismo de cada nueva generación.

Se confeccionan nuevos términos, “micromecenazgo“ o, mejor aún, se importan del inglés, “crowdfunding“, garantía total de difusión y de “erudición“. Podrían haberlo nombrado, simplemente, colecta o “suscripción”, que es el término con el que José Garnelo llamaba a todos los españoles, en 1913, para colaborar en la adquisición de una joya flamenca del siglo XV, e impedir que saliera de España con destino a un museo alemán; la obra, una vez comprada, sería destinada al Museo del Prado, entidad que reconoce el espíritu adelantado de Garnelo en algunas de sus publicaciones.

Se trataba de la “Adoración de los Reyes“, de Hugo Van der Goes, una magnífica tabla flamenca de grandes dimensiones, 147 x 242 cm., pintada hacia 1470.

Adoración de los Reyes. Hugo Van der Goes. H. 1470

Garnelo, como fundador de la revista Por el Arte, Gaceta de la Asociación de Pintores y Escultores, utilizó sus primeros números, a iniciativa propia, para abrir una “suscripción“ y alentar en la recaudación de 1.262.800 pesetas, necesarias para su compra a los Escolapios de Monforte de Lemos, el anhelado destino de la obra sería el Museo del Prado.

En Por el Arte, Garnelo da fiel reflejo de las aportaciones que van surgiendo, es emocionante ver cómo grandes nombres de la alta sociedad, de la cultura, de la política y muchos artistas hacen su aportación, mayor o menor. La contribución de José Garnelo fue de las mayores entre los particulares, mil pesetas del año 1913, como referencia decir que la Condesa de Pardo Bazán solo entregó cincuenta.

No solo se limitaba Garnelo a recaudar, sino que su pluma en la revista servía para aportar soluciones y criticar las decisiones de un gobierno no siempre receptivo. Pero desgranaremos un poco la historia de un litigio que duró tres años y estuvo a punto de costar un enfrentamiento diplomático entre España y Alemania.

 

Origen de “La Adoración de los Reyes”

El cardenal don Rodrigo de Castro Osorio (1523-1600) era hijo tercero de la Condesa de Lemos, doña Beatriz de Castro, y hermanastro del Conde de Lemos, don Fernando Ruiz de Castro. Fue don Rodrigo un hombre del Renacimiento, una personalidad humanista le haría fundar una residencia para chicas en situación difícil y luchar por la humanización del trato en las prisiones. Ayudaría continuamente en la construcción y mejora de templos y hospitales y, para muchos, se convierte en la mayor figura protectora de las artes. Siendo arzobispo de Sevilla y Cardenal de Gregorio XIII, en su visita a Santiago de Compostela de 1590, concibe la idea de construir para Monforte de Lemos, en el solar de sus mayores, un “Pequeño Escorial” que fuera centro de cultura para Galicia, panteón familiar y museo de arte. Su personalidad inquieta y su representación eclesiástica le harían viajar por toda Europa, donde adquirió el importante patrimonio artístico que destinaría a su fundación, incluida la obra que nos ocupa, que debió comprar en su viaje a Flandes de 1588.

Desde el principio fueron los Jesuitas, miembros de la Compañía de Jesús, los escogidos para no solo dirigir la construcción de la iglesia y edificio restante, sino para regentar el Colegio de Nuestra Señora de la Antigua. Estuvieron allí hasta 1767, cuando fueron expulsados por orden de Carlos III.

Colegio de Nuestra Señora de la Antigua. Monforte de Lemos

Desde la marcha de los jesuitas, el Colegio del Cardenal fue dedicado a diversos cometidos: Real Seminario, Centro Real, Colegio de Humanidades y Bellas Artes, Instituto Provincial de Lugo… El paso de los años, el terremoto de Lisboa y desacertados usos habían convertido el conjunto en una ruina. En 1873, el apoderado del Duque de Alba, D. José Guitián y García, hace las gestiones pertinentes para que se hagan cargo del Colegio los Escolapios, miembros de la Orden de las Escuelas Pías.

 

Comienza el litigio

La historia del expolio se remonta a 1908-1909, cuando los Escolapios de Monforte presenciaban como su colegio estaba a punto de derrumbarse. Los religiosos solicitaron dinero para las reformas al Duque de Alba, también Conde de Lemos, quien no lo facilitó.

Por aquel tiempo, Antonio Méndez Casal, miembro de la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando descubrió la autoría de “La Adoración de los Reyes”, hasta el momento desconocida o atribuida erróneamente a otros pintores, para ello se rodeó de expertos europeos, incluso hizo traer al director de la National Gallery de Irlanda. Todos los estudios demostraron que el autor era Hugo de Van der Goes. El artículo de Menéndez Casal en la Ilustración Española y Americana desató el interés de toda Europa, las fotos de Juan Nuevo también jugaron un decisivo papel en su difusión.

Ante esta situación, a los Escolapios se les “encendió la luz” de vender el cuadro, sería la solución para la restauración del colegio. Se gestaron las primeras reuniones con el Patronato y el Ayuntamiento para realizar la venta. Tras una ridícula oferta del Patronato, veinte mil duros —que posiblemente pretendía llevar la obra al palacio de Liria— la primera tentativa formal de compra fue realizada por un coleccionista de Londres, veinte mil libras. A partir de ese momento la parte vendedora se fue decantando en favor del KaiserFriedrich-Museum de Berlín. Desde 1903, la institución poseía la “Adoración de los Pastores“, también de Van der Goes, y el director del museo alemán se había marcado el objetivo de lograr la Epifanía de Monforte.

El galleguista Arias Sanjurjo, a través de la prensa y de cartas al Ministerio, fue una de las voces más importantes contra la venta del cuadro. Según él, todos pasaban por alto que la obra era propiedad del Colegio del Cardenal, cuyas escrituras de fundación dejaban claro que los Escolapios son solo una comunidad al servicio del Colegio, con personalidad jurídica distinta. Tampoco el Ayuntamiento tenía más derecho a intervenir en las cosas del Colegio que cualquier otro vecino. El patronato, por su parte, era solo el encargado de velar por que se cumpliese la voluntad del fundador, y no el dueño del legado del cardenal Rodrigo de Castro, que había dejado establecido en el documento de fundación del Colegio que nada de su legado se podría “… ni vender, ni sacar por poco ni mucho tiempo”.

Se formó un importante revuelo, de un lado se encontraban el Duque de Alba, los Escolapios y el Ayuntamiento de Monforte, a favor de la venta, del otro toda la España culta, la prensa artística y muchos políticos sensibilizados con el patrimonio. La campaña llamó la atención de la prensa madrileña y el entonces ministro de Instrucción y Bellas Artes, Rodríguez Sampedro, prohibió el 6 de septiembre de 1909, en un telegrama al gobernador de Lugo, que se pudiese sacar el cuadro del colegio y comunicó su decisión al Duque de Alba.

Pasa el tiempo y, a mediados de abril de 1910, el rector del Colegio pide de nuevo al Duque de Alba permiso para vender el cuadro. El patrono escribe al nuevo ministro de Instrucción Pública y Bellas Artes, Álvaro de Figueroa y Torres, conde de Romanones, ofreciendo el cuadro al Estado por 630.000 pesetas, la mitad de lo que ofrecían los compradores extranjeros. Romanones argumenta que no hay partida presupuestaria para tal menester; vuelven a encenderse la prensa y la opinión pública “ilustrada” contra todos los artífices de la venta y la actitud de Romanones. La polémica crecía y mientras tanto se planteaba una estrategia, con la complicidad del Gobierno español, para evitar que el asunto llegase a más medios y despertase el interés de coleccionistas estadounidenses. Para ello, en mayo de 1910, se finge una subasta pública de la tabla en la sede de los Escolapios de Madrid, subasta con “derecho de admisión” que en realidad se limitaba a los representantes germanos, negando a cualquier otro postor que existiese realmente. La opción de compra de los alemanes, por 1.262.800 pesetas, se formaliza el 25 de mayo de 1910, con un depósito de 50.000 pesetas.

Un afortunado cambio de Gobierno da un vuelco a la situación. El nuevo ministro de Instrucción Pública, el cordobés de Iznájar Julio Burell, ordena la retención del cuadro e insta al gobernador civil de Lugo a que se incaute la pintura por orden gubernativa.

Los Escolapios y el ministro plenipotenciario alemán, así como el káiser, unieron fuerzas y amenazaron con una reclamación diplomática en los años siguientes. El asunto llegó al Congreso, a la prensa y a la calle con manifestaciones. La Vanguardia del jueves 30 de junio de 1910 informa de que el embajador de Alemania ha entablado una queja diplomática, invitando al gobierno español a revocar la orden de su ministro, que estima extemporánea, el ministro tiene custodiado el edificio del colegio de Monforte por fuerzas de la guardia civil, mientras se pertrecha de documentos con que hacer frente a las reclamaciones del gobierno alemán“. El asunto se enquista por la determinación del Ministro Burrel, quien dijo que nunca saldría el cuadro a no ser que lo determine una resolución del Tribunal de lo Contencioso“. La prensa de 1911 intentaba argumentar la nulidad de la venta, en unos casos, y en otros desataba su furia anticlerical.

Los religiosos Escolapios prometían crear una Escuela de Artes y Oficios en Monforte con el dinero del cuadro, intentando acallar a la oposición, pero “La Adoración de los Reyes” ya era cuestión de Estado, hasta el Duque de Alba tuvo que comparecer en el Congreso en 1912.

El presidente del Consejo de Ministros, José Canalejas, era en 1912 el principal defensor de la permanencia del cuadro en España. El asesino Pardiñas arrancaba de cuajo la vida de Canalejas el 12 de noviembre de ese año, mientras su sensibilidad y personalidad literaria lo habían detenido a contemplar los libros expuestos en el escaparate de la madrileña Librería San Martín. Desgraciadamente, vuelve a ser Romanones el hombre fuerte del gobierno y, el 9 de marzo de 1913, deja la puerta abierta a la venta del cuadro a Alemania.

Ese mismo mes la Asociación de Pintores y Escultores, a iniciativa de Garnelo y encabezada por todos los miembros de su Junta Directiva, inicia una suscripción para lograr los fondos necesarios y destinar la obra al Museo Nacional del Prado. Surgen descabelladas iniciativas, como la de Lázaro Galdiano, que pretendía compensar al Gobierno Alemán con obras menores de Velázquez. Afortunadamente, el Patronato del Museo del Prado se negó a ello, no hubiese sido más que cambiar el objeto del expolio.

A principios de noviembre de 1913 el Gobierno publica una disposición en la que se autoriza al Patronato de la Fundación del Colegio de Monforte a vender el cuadro.

La suscripción, iniciada por Garnelo desde la Asociación de Pintores y Escultores, fue un indignante fracaso, solo se recaudaron 76.000 pesetas. Había muchas gestiones y voces a favor como para albergar la esperanza de un mejor resultado. Esto llevó a Azorín a escribir en La Vanguardia:

“… toda España puesta en conmoción, atronada a gritos, ¿no puede dar más que estas pesetas, en un asunto de honor nacional, como se ha dicho?“

El jueves, 18 de diciembre de 1913, se trasladó la obra desde Monforte al puerto de Vigo con el mayor sigilo. En la oscuridad de la noche fue cargada en un carro de bueyes desde los Escolapios hasta la cercana estación de Canabal, escoltada por guardias civiles de paisano, así llegaría a Vigo. Allí la esperaba la comitiva alemana de Max Friedländer, director del Kaiser-Friedrich-Museum de Berlín. Fue embarcada con destino a Alemania en una naviera de Hamburgo, el 19 de diciembre de 1913.

En el Kaiser-Friedrich-Museum de Berlín permaneció la “Adoración de los Reyes” hasta 1945, año en que sobrevivió a los bombardeos aliados de Berlín, que destruyeron más de un centenar de obras. Tras la partición de Alemania siguió en su misma ubicación, lo que hoy es el Museo Bode, perteneciente entonces a la República Democrática Alemana. Actualmente se expone en la Gemäldegalerie de Berlín, como pueden ver en el vídeo que enlazamos.

En 1914, el estallido de la Primera Guerra Mundial hizo que el Kaiser-Friedrich-Museum no pudiera cumplir su compromiso de enviar a Monforte una réplica exacta de su altar. En 1920, cuando nadie ya la esperaba, con formalidad germánica y también por Vigo, llegaba la copia que hoy puede contemplarse en el Colegio del Cardenal.

 

GARNELO EN “POR EL ARTE”

El 15 de marzo de 1913, tuvo lugar una reunión de la Junta Directiva de la Asociación de Pintores y Escultores. Garnelo, como secretario de la misma e impulsor de la idea, refleja el acta en el número tres de la revista Por el Arte:

“… Se trató por último de la enajenación de la tabla de Van-der-Goes «La Adoración de los Reyes», existente en Monforte, y sobre esta cuestión se acordó iniciar una suscripción nacional para adquirir dicho cuadro con destino al Museo del Prado, encabezándola los miembros de la Junta Directiva; dirigirse a varios Centros, tanto instructivos como recreativos, de Madrid para que ayuden con su cooperación, también a los periódicos más importantes de esta Corte y provincias a fin de que divulguen la iniciativa y pueda ésta tener el éxito que nos proponemos.

Y no habiendo más de que tratar, se levantó la sesión a las seis de la tarde, de todo lo que como Secretario certifico.“

                                                                                                   José GARNELO

 

«Por el Arte». Sumario del número III

Continúa con un llamamiento general y el detalle de las primeras suscripciones:

“… La Junta directiva de esta Asociación hace un llamamiento a todos sus socios, los artistas y amantes de nuestro patrimonio artístico para abrir una suscripción con objeto de que sea adquirido para nuestro Museo Nacional el cuadro de “La Adoración de los Reyes”, de Van-der-Goes. Don Joaquín Sorolla, 1.000 pesetas; don Miguel Blay, 500; don Manuel Benedito, 500; don José Garnelo, 1.000; don José Bermejo, 25 ; don Ramón Pulido, 50; don Manuel Castaños, 250. A la primera iniciativa de esta Asociación han respondido con la oferta de 5.000 pesetas el señor presidente del Círculo de Bellas Artes; excelentísima señora viuda de Beruete, 1.000; don Mariano Benlliure, 1.000; don Aureliano de Beruete Moret, 2.000; don Eduardo Chicharro, 500; don Juan Comba, 25; don Juan Antonio Benlliure, 50; excelentísimo señor don Alberto Aguilera, 250 pesetas. La Asociación tiene solicitada una audiencia a S. M. el Rey, para el mejor éxito de esta iniciativa. La Asociación abre cuenta corriente especial para este fin en el Banco de España, donde cada donante recibirá el resguardo correspondiente a su entrega. El Banco se propone dar orden a sus sucursales de provincias para que recabe las cantidades encaminadas a la realización de esta idea…“

En los párrafos siguientes a los transcritos, agradece Garnelo la suscripción de muchas personalidades e instituciones artísticas y difunde la carta de apoyo de la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando.

Posteriormente, pasa a dar explicaciones a algunas preguntas sobre por qué, en lugar del rescate del Van der Goes, no se acometían otros asuntos que los demandantes consideraban de mayor interés, como la restauración de la Ermita San Antonio de la Florida. Responde Garnelo que, para ese menester, ya había tomado el Ministerio alguna determinación y elegido a dos restauradores; sugiere:

“… Nuestro voto es que por el Ministerio y los restauradores que tienen la misión de velar por dicho monumento, lo cubran con bastidores de tela impermeable, reservándolos a los humos, único mal que hoy les destruye, y dichas telas permanezcan protegiéndoles hasta que cambie el estado de cosas y pueda intervenir en la custodia y conservación de aquellas pinturas una entidad artística, sea un Patronato especial, sea la Academia de San Fernando.

Celebraremos que pueda tomarse en consideración esta idea.“

Algunos años después, José Garnelo colaborará desinteresadamente en la restauración de la Ermita de San Antonio de la Florida y en el Panteón de Goya, donde colocó una lámpara de su propiedad, en 1928 dedicaba una extensa monografía al conjunto monumental.

Seguidamente responde a las dudas sobre si “La adoración de los Reyes”, de Van der Goes, estaba ya irremediablemente pagada por los alemanes, para ello utiliza una carta de Pablo Bosch, vocal del Patronato del Museo del Prado, a Lázaro Galdiano. Como veíamos anteriormente se habían entregado 50.000 pesetas, como señal, en una falsa subasta.

“… Tales compromisos debían haber contraído los Padres Escolapios que, a toda prisa, mandaron un comisionado a Londres, donde entonces iban a celebrarse los funerales del rey Eduardo, a los que asistía el duque, y a las seis de la mañana trataron de obtener la aprobación de la subasta a favor del danés señor Gretor, «representante del Gobierno de Prusia», según reza otro documento en que consta además que mediaba una entrega a cuenta de 50.000 pesetas.

Y este es, amigo Lázaro, el argumento capital a que yo me refería. Esas 50.000 pesetas, las dio Gretor como arras para asegurar su derecho, y esto es precisamente lo que permite, «ipso facto», anular la venta si se pretende darla como verificada.

En efecto, el art. 1.454 del Código civil dice textualmente : «Si hubiesen mediado arras ó señal en el contrato de compra y venta, podrá rescindirse el contrato allanándose el comprador a perderlas, ó el vendedor a devolverlas duplicadas».“

Intenta Bosch exculpar la responsabilidad del Duque de Alba, alegando que éste determinó que mediase escritura pública y que la venta con estas condiciones no se ha efectuado y que no consta sino el acto preliminar de la subasta.“

Ahora bien : ¿constituye el hecho de la subasta una venta real y efectiva? Seguramente que no en nuestros procedimientos administrativos, pues siempre es indispensable la aprobación por quien haya lugar.

Así lo entendió el duque de Alba cuando, «después» de la subasta, dio la autorización y estipuló que la venta se verificase mediante el otorgamiento de escritura ante notario. En este supuesto, el cuadro no está vendido.

¿Se quiere dar fuerza legal de venta al acto de la subasta? Pues por el hecho de haber mediado arras, puede anularse a voluntad del vendedor, mediante la devolución del duplo de las arras.

Me parece que la conclusión no puede ser más terminante.“

Publica José Garnelo en el mismo número de Por el Arte un pequeño artículo donde valora la obra de Van der Goes, para él la mejor de su producción. Adjuntamos el artículo para su conocimiento.

Al mes siguiente, abril de 1913, el número IV de Por el Arte abre con una relación de los nuevos suscriptores, que van desde variopintas instituciones a algún simpático y anónimo acto simbólico: Un español de Amberes, un dollar“

Publica también una conferencia dada en el Ateneo, por la Condesa de Pardo Bazán, en la que doña Emilia ensalza esta iniciativa y la compara con la de Pastrana y sus tapices.

“… He aquí un ejemplo de actualidad, que acaso envuelva un síntoma de despertar: ya comprenderéis que aludo a la famosa Adoración de Monforte de Lemos. Creo que hace años, hablo por referencia, pudo registrarse otro síntoma local, en Pastrana, donde el pueblo, amotinado, se opuso a la proyectada venta de unos tapices del siglo xv, históricos, que existían, y supongo que seguirán existiendo, en la iglesia parroquial. En Pastrana, era la tradición lo que con honrado instinto defendía el pueblo: al defender el Van-der-Goes, se defiende ya la belleza, entra en juego otro orden de consideraciones y sentires. Si las clases menos ilustradas no se suman a esta protesta, a la cual es preciso que nos sumemos todos, será porque no cupo, en el cuadro de la educación popular, la casilla del sentimiento de la belleza”

El número VI, de junio de 1913, continúa dando a conocer las gestiones al respecto:

… Por último, se acordó dar cuenta, valiéndose de la Prensa de gran circulación, de las cantidades recibidas para adquirir el cuadro de Van-der-Goes, de Monforte, participando al mismo tiempo a todos los ciudadanos amantes de nuestro patrimonio artístico que continúa la suscripción abierta para este fin.

Todos los acuerdos que anteceden fueron cumplimentados por el secretario que suscribe.”

                                                                                           José GARNELO

En una miscelánea, del mismo número, se informa de que el asunto ha sido llevado al congreso con cierto infortunio en las fechas:

Lo de Van der Goes: El expediente. Ha sido llevado al Congreso, requerido por los señores Ortega y Gasset y Burell, el expediente de venta del cuadro de Monforte.

Fue llevado al Congreso precisamente el día mismo en que suspendía de nuevo las sesiones de Cortes.”

En diciembre de 1913, Por el Arte publica el triste desenlace y se articula el mecanismo para devolver las aportaciones de los suscriptores:

El día 17 de Noviembre, con asistencia de una gran mayoría de individuos de la Junta directiva, se celebró ésta en el estudio del señor Presidente, para tratar especialmente de la solución dada al expediente de venta del cuadro de Van-der-Goes por Real orden del ministerio de Instrucción pública y Bellas Artes, acordándose enviar a los periódicos la siguiente nota:

Suscripción para el Van-der-Goes. La Asociación de Pintores y Escultores, en Junta directiva celebrada el 17 del corriente, tomó él acuerdo de manifestar públicamente su profundo sentimiento, y la decepción sufrida en sus ideales de defensa del tesoro artístico nacional, con motivo de la Real orden publicada últimamente por el ministerio de Instrucción pública y Bellas Artes, autorizando la venta del cuadro de Van-der-Goes.

El público conoce perfectamente el esfuerzo realizado por esta Asociación y la simpática acogida que mereció de él y de diferentes Sociedades, como el Círculo de Bellas Artes y la Sociedad Española de Amigos del Arte, que estuvieron a su lado en la suscripción nacional; a todos, y a éstas en particular, da las más expresivas gracias por la unidad de su esfuerzo.

Es lástima grande ver cómo de día en día trasponen las fronteras los tesoros de arte, las obras de más ó menos importancia, que son en nuestro suelo testimonio de glorias y grandezas de pasadas generaciones, y con ellas va algo más que la riqueza material: va el espíritu encarnado en la obra artística, algo superior insustituible, esencia de vida condensada en el florón histórico de nuestras grandezas.

La Junta, en consecuencia de sus acuerdos, pone en conocimiento de los que se suscribieron enviando dinero, que pueden recogerlo en la forma que deseen, de manos del secretario, y en su defecto, un dependiente irá personalmente a efectuar las entregas con talones del Banco de España, en donde están depositados los fondos recaudados.

Al hacer el balance de dichos fondos nos, ha sorprendido agradablemente encontrar mucha más cantidad de la depositada por nuestro conducto; donantes anónimos han ido directamente al Banco y hecho sus entregas sin conocimiento nuestro, demostrando un alto sentimiento de adhesión. Rogamos, pues, a dichos donantes nos hagan conocer sus nombres para, de igual modo, devolverles sus donativos; y por último, reciba la Prensa en general un voto de gracias por la ayuda que han dispensado, desinteresada y franca, a nuestros sentimientos de entusiasmo.”

La iniciativa no tuvo éxito, pero no fue en balde; gracias a la agitación social y política desatada, el Estado empezará a plantearse, para asuntos de patrimonio cultural, la intervención en la, hasta entonces, intocable propiedad privada. Obsoletas leyes decimonónicas serían sustituidas, años después, por una legislación similar a la de otros países de nuestro entorno.

«EN EL PALCO» Presentación de la Obra Invitada

 

Ayer, 18 de mayo, Día Internacional de los Museos,  tuvo lugar en el Museo Garnelo la presentación de la Obra Invitada En el palco.

La doctora Elena Bellido ha revelado interesantes datos sobre el personaje retratado, Teresa Garnelo y Alda, hermana del pintor y musa poco habitual en sus obras pues, al contrario que Lola Garnelo y Alda, no fue tantas veces inmortalizada bajo el pincel de su hermano.

El retrato trasluce cercanía, tanto física en la composición, como sentimental en la dulcificación de los rasgos de su joven hermana de diecinueve años.

Se trata de un delicado retrato que estará expuesto en el Museo Garnelo hasta el 19 de julio de 2022.

Desde el Museo Garnelo agradecemos enormemente el préstamo de la obra a la familia Gómez Nevado, propietaria de la misma y heredera de Manuel Garnelo.

Descargar tarjeta de presentación

«EN EL PALCO», Obra Invitada en el Día Internacional de los Museos

En el marco de la actividad denominada “Obra Invitada”, agradecemos a los Amigos del Museo Garnelo incluir, en el programa de actos del Día Internacional de los Museos, la exposición del cuadro titulado En el palco, realizado por José Garnelo en 1893. La obra pertenece a una rama de la familia Garnelo y nunca antes se ha expuesto, pues tenía un carácter íntimo y familiar. El acto de presentación tendrá lugar el miércoles 18 de mayo, International Museum Day, a las 20:00 h., y correrá a cargo de Elena Bellido Vela, Doctora en Historia y autora del Plan Museológico del Museo Garnelo.

La doctora Bellido desvelará, fruto de su investigación, datos desconocidos sobre esta interesante obra que realizó Garnelo en un momento crucial de su carrera artística. En el palco, gracias a la generosidad de sus propietarios, herederos del pintor, estará expuesta en el Museo Garnelo hasta el 19 de julio.  

Organizada por los Amigos del Museo Garnelo, el propósito de la actividad la “Obra Invitada” es dar a conocer aquella producción de José Garnelo que se encuentra localizada en colecciones particulares, en pinacotecas e instituciones de difícil acceso. Esta actividad se inició el pasado mes de diciembre con la presentación de la Adoración de los Reyes Magos, perteneciente a la Colección Cabello de Alba.

NUEVA WEB DE «AMIGOS DEL MUSEO GARNELO»

 

La Asociación Amigos del Museo Garnelo se constituyó, en 2007, para cumplir un loable objetivo; promover y apoyar cuantas acciones culturales tuvieran relación con la actividad del Museo Garnelo, así como la difusión y puesta en valor de la personalidad y obra artística de José Garnelo y Alda, pintor montillano por excelencia y seña de identidad de nuestra ciudad.

En la actualidad constituye una pieza clave para el Museo, un pilar para nuestra institución. Sus actividades se centran en los planos expositivo y educativo pero, además, hemos de agradecerles que las relaciones institucionales del Museo se iniciaron en colaboración con Amigos del Museo Garnelo, quienes han sido promotores o coartífices de los depósitos del Museo Nacional del Prado, de exposiciones temporales, de premios de pintura, conferencias, publicaciones, restauraciones, enmarcaciones, donaciones, trabajos de investigación…

Se trata de una ingente labor en la que inician una nueva etapa, la web es un excelente medio de difusión, rica en contenidos y publicaciones de descarga gratuita que, poco a poco, irán aumentando en número.

UN GARNELO EN YORKSHIRE

Garnelo fue un viajero infatigable, ya en su larga estancia en Roma, como pensionado de la Real Academia de España, realizaba excursiones cercanas sin otro fin que el artístico y tras sus estancias  fuera de Italia, en el retorno a San Pietro in Montorio, siempre encontraba el pretexto para alargar los desplazamientos, pequeños viajes dentro del “oficial”; Burdeos, Nápoles, Gante, Múnich, Florencia, Venecia…

Los grandes núcleos artísticos; París, Atenas, Roma, Londres … fueron objeto de sus frecuentes visitas y se le encomendó la representación de España, o de altas instituciones artísticas, en congresos internacionales para la enseñanza del dibujo (París, Dresde, Londres). No es sorprendente encontrar obra de Garnelo repartida por Europa, algunas, como veremos, fueron fruto de importantes encargos de la alta burguesía.

Este espíritu cosmopolita del Maestro ha forjado un precioso legado para el Museo Garnelo, conservamos muchas de sus “impresiones” de viaje en forma de pequeñas tablitas, coloridas muestras de un bien preciado para él, sus recuerdos. Es fácil verlo, en las fotografías de sus estudios de trabajo, rodeado de estas obras de pequeño formato, que tapizaban las paredes como si de un “Instagram” de la época se tratase. Gracias a ese valor sentimental que tenían para el artista, hemos conservado un importante número de ellas; tan solo algunas, dedicadas como regalo, escaparon de su colección, como es el caso que nos ocupa.

Hace unos días recibimos desde Cottingham (ciudad de East Yorkshire, Inglaterra)  una grata sorpresa por parte de la familia Bilton, poseen una “tablita”  en la que Garnelo retrata a un pequeño pug. Esta raza canina se puso de moda en la alta sociedad inglesa a finales del siglo XIX. De origen chino, es conocida desde el siglo XVIII como carlín o carlino, el nombre que le dieron en Francia por su aspecto facial, similar a la máscara del cómico italiano del mismo nombre. La obra, de factura garneliana indiscutible, es un óleo sobre tabla de 28 x 19 cm., está firmada y en su dedicatoria leemos: “A Gertrude / un recuerdo / J. Garnelo / 1910

Patricia Bilton nos envió algunas fotos, tras conocer el Museo Garnelo en Internet, no podía darnos mucha información, desconocía quién era la destinataria del regalo. Nos explica que la obra llegó a su familia porque les encantan los pugs y compartían la afición con un buen amigo suyo, quien viajaba mucho en Inglaterra por motivos de trabajo.

Su amigo visitaba con frecuencia anticuarios y mercados de arte, buscando pugs como motivo de inspiración, así fue como adquirió el Garnelo. Desgraciadamente falleció y su familia quiso que la obra fuese para los Bilton, como recuerdo de su amistad y de su pasión compartida.

José Garnelo y Alda, comenzó su relación con Inglaterra en 1893, cuando el banquero inglés Thomson le encargó los cuadros Veturia y Coriolano y Aspasia y Pericles. Luego, en 1905, pintó un Retrato del rey Alfonso XIII para la Embajada de España en Londres. En 1906 expone en Londres el Retrato de la Marquesa de Ayerbe y realiza una exposición individual. En 1907 participa en la Exposición de la Sociedad de Bellas Artes con un cuadro taurino, Capea en Las Navas del Marqués.

Lucy Bilton, hija de Patricia Bilton
Lucy con sus pugs, Alfred y Elsie

Otro espectáculo memorable fue la Exposición de Arte Español Moderno, celebrada en Brighton en 1914. Fue organizada por la Asociación Española de Pintores y Escultores, y por el director del Museo de Brighton, Sr. Henry D. Roberts. La misma exposición celebrada en Brighton se presentó, meses después, en la Grafton London Galleries, el 2 de octubre de 1914.   

Gertrude Jekyll con su pug

En el Museo los “garnelianos” sospechamos que Gertrude bien pudiera ser Gertrude Jekyll, que tuvo una importante carrera como pintora y acuarelista, aunque destacó especialmente como diseñadora de jardines, a lo largo de toda Europa. Jekyll fue el cincuenta por ciento de una de las asociaciones más influyentes e históricas del movimiento Arts and Crafts, la otra mitad era el arquitecto inglés Edwin Lutyens. Gertrude amaba a los  animales, en especial a los gatos y pugs, con los que aparece en muchas fotografías de época. Sus jardines eran una viva recreación de la ornamentación floral prerrafaelita. Sabemos que Gertrude conocía a Sir Lawrence Alma-Tadema, otro representante independiente del movimiento prerrafaelita, del que conservamos varias cartas dirigidas a Garnelo. Por aquellos primeros años de siglo, la pintura de Garnelo traslucía bastantes influencias prerrafaelitas, solo valdría citar el ejemplo de Jesús Manantial de Amor, de 1901, y otros muchos que conocemos en colecciones particulares. Es solo una hipótesis, pero la creemos bastante plausible, José Garnelo y Gertrude Jekyll bien pudieron conocerse en los estrechos círculos artísticos del Londres eduardino.

Nuestra enhorabuena a la familia Bilton por su Garnelo, nuestro agradecimiento por su gentil colaboración y la grata sorpresa que nos han proporcionado, solo pedirles que cuiden bien de ese pequeño pug, perdido en tierra de terriers.